Los concursos de empresa tienen un potencial que el teambuilding clásico a menudo no aprovecha. Duran más, consumen menos energía y dinero, e involucran incluso a los compañeros que prefieren evitar los grandes eventos fuera de la oficina. La pregunta principal al planificarlos suele ser muy básica: ¿qué organizamos exactamente?
Esta lista ofrece 10 ideas que funcionan de verdad en las empresas. Están ordenadas desde las más sencillas de organizar hasta las que requieren más preparación, pero siempre sin necesidad de contratar a una agencia externa.
1. Una porra deportiva para un gran torneo
La idea más sencilla y, a la vez, una de las más eficaces. Basta con que se acerque el Mundial de hockey, la Eurocopa de fútbol, los Juegos Olímpicos o los playoffs de la NHL, y ya tienes un marco natural para un concurso para toda la empresa.
Los compañeros pronostican los resultados de los partidos, la clasificación cambia día a día y cada nueva jornada devuelve el tema a los chats del equipo. Dura varias semanas, así que el ambiente se mantiene vivo por sí solo. Si quieres que la porra de pronósticos funcione sin que tengas que intervenir, usa una herramienta especializada que sincronice los resultados de forma automática: entonces tu trabajo de administración se reduce a enviar el enlace.
Esfuerzo: bajo. Presupuesto: de cero a simbólico (premio para el ganador). Duración: lo que dure el torneo, normalmente de 2 a 4 semanas.
2. Un reto de pasos
Hoy en día casi todo el mundo lleva un podómetro integrado en el móvil (Apple Health, Google Fit, Fitbit). Solo hay que acordar las reglas —por ejemplo, "quién camina más pasos en un mes" o "el equipo que en conjunto recorre más kilómetros en cuatro semanas"— y la actividad funciona sola.
Funciona genial también para equipos híbridos. El compañero en teletrabajo que sale a correr frente a la compañera de producción que suma pasos durante su turno. Bonus: la gente empieza a moverse más, así que Recursos Humanos también tiene algo que comunicar.
Esfuerzo: bajo. Presupuesto: pequeño (premio para el ganador y, quizá, una suscripción a una app de seguimiento). Duración: un mes o un trimestre.
3. Un concurso de fotos con temática de empresa
Anuncias un tema —por ejemplo, "mi rincón de trabajo", "el dress code más creativo del viernes" o "mi mascota en el teletrabajo"— y los compañeros mandan fotos. Al cabo de una semana hay votación y luego se anuncian los ganadores.
El tema decide el éxito. Si eliges algo a lo que todos tienen acceso fácil, se apuntarán incluso quienes normalmente no responden a estos retos. Temas que funcionan de forma demostrada: mascotas, el café de la mañana, vistas de vacaciones.
Esfuerzo: bajo. Presupuesto: cero. Duración: 1-2 semanas.
4. Un concurso de preguntas (tipo Trivial)
Un clásico quiz de Kahoot después del trabajo o durante una reunión general de empresa. Las preguntas se pueden mezclar: cultura general, cultura pop, conocimientos sobre la empresa (quién entró en qué año, cuántos clientes tenemos en Portugal). El segundo bloque de preguntas tiene un éxito sorprendente: los compañeros se entretienen y, al mismo tiempo, asimilan datos de la empresa de manera informal.
Encaja como evento recurrente para toda la empresa, no como algo puntual. Si haces un concurso al mes o cada trimestre, se convierte en una tradición.
Esfuerzo: medio (preparar las preguntas lleva 1-2 horas). Presupuesto: gratis (Kahoot tiene una versión gratuita). Duración: 20-30 minutos por episodio.
5. Un concurso de repostería o de cocina
¿Quién hace el mejor bizcocho? ¿Quién trae el aperitivo más original? ¿Quién prepara el mejor guacamole? Un clásico que funciona en todas las edades y que abre conversaciones entre compañeros que, de otro modo, quizá no coincidirían.
Encaja en oficinas presenciales, donde los compañeros están físicamente juntos. Para equipos híbridos hay que adaptarlo: por ejemplo, "una foto de tu creación" en lugar de una cata en directo.
Esfuerzo: medio (organizar el día y comprar los ingredientes). Presupuesto: pequeño. Duración: evento puntual, con 1-2 semanas de preparación previa.
6. Adivina quién es con fotos de la infancia
Cada empleado manda una foto de su infancia (entre los 3 y los 8 años). Las recopilas de forma anónima, montas una galería y los compañeros adivinan quién es quién. Funciona de maravilla porque a la gente le gusta la nostalgia y, a la vez, descubre detalles sorprendentes de los demás.
Un pequeño matiz: ojo con el tamaño de la empresa. Para 10-30 personas es ideal. Para más de 100 se vuelve imposible y la actividad pierde su gracia.
Esfuerzo: bajo. Presupuesto: cero. Duración: 1 semana para recoger las fotos y 1 semana para adivinar.
7. Una liga fantasy o un draft de NHL/NFL
Si tienes aficionados al deporte en el equipo, una liga fantasy es un formato que dura toda la temporada (normalmente 6-7 meses). Los participantes draftean jugadores al principio, configuran su alineación cada semana y los puntos se cuentan según las estadísticas reales.
Esta es la variante más hardcore de un concurso deportivo: exige a los participantes mucha más implicación que una porra, así que solo encaja con un grupo de aficionados motivados. Para toda la empresa, más bien no.
Esfuerzo: alto (requiere una plataforma fantasy como ESPN Fantasy o Yahoo). Presupuesto: gratis. Duración: toda la temporada.
8. Una jornada de talentos ocultos
Anuncias un día en el que los compañeros pueden enseñar su habilidad secreta. Alguien sabe hacer malabares. Alguien toca la guitarra. Alguien vive metido en la cueva de su afición: coleccionista de relojes, modelista de trenes, monociclista. Recoges las inscripciones, reservas una hora durante una reunión de equipo y dejas que la gente cuente su historia.
Funciona de maravilla para construir relaciones: la gente se muestra desde otra faceta más allá de "el compañero de marketing". No es un concurso clásico con un ganador, pero funciona como rompehielos con un efecto a largo plazo.
Esfuerzo: medio (recoger inscripciones y organizar las presentaciones). Presupuesto: cero. Duración: una tarde.
9. Un torneo deportivo entre departamentos
Si tienes una mesa de ping-pong en la oficina, dardos, futbolín o incluso una PlayStation, puedes montar un torneo una vez al mes. Marketing contra desarrollo, ventas contra operaciones. Un cuadro de eliminatorias, reglas sencillas y un pequeño premio para el ganador.
Esto funciona genial para empresas de 30 a 150 personas. Con equipos más pequeños no tienes suficientes competidores y, con los más grandes, la organización se complica. Si no tienes una oficina física, puedes recurrir a un torneo deportivo online (por ejemplo, un torneo de Chess.com para toda la empresa).
Esfuerzo: medio (gestionar el cuadro). Presupuesto: simbólico. Duración: 1-2 semanas.
10. Una segunda porra para otro torneo
Si el equipo ya hizo una porra para el Mundial de hockey y funcionó, es muy probable que el siguiente gran torneo enganche a aún más gente. La gente recordará la ronda anterior, los chistes internos seguirán ahí y querrán la revancha.
Además, los torneos deportivos se complementan bien: el Mundial de hockey en mayo, la Eurocopa de fútbol en junio/julio, los playoffs de la NHL en primavera, los Juegos Olímpicos cada dos años. Si organizas dos porras al año, creas en tu equipo una pequeña tradición que los compañeros esperan con ganas.
El mismo formato, la misma herramienta, solo que con una nueva porra para el siguiente torneo. La segunda ronda siempre es más fácil: ya sabes qué funcionó y qué no.
Esfuerzo: bajo (ya conoces el proceso). Presupuesto: simbólico. Duración: lo que dure el torneo.
¿Qué opción elegir?
Si empiezas desde cero, recomiendo una porra deportiva para el próximo gran torneo (idea n.º 1). Tiene la mejor relación entre resultado y trabajo, involucra a un amplio abanico de personas de distintos departamentos y cuesta prácticamente nada.
Si quieres una actividad regular de baja frecuencia que dure todo el año, combina un reto de pasos (n.º 2) con un quiz ocasional (n.º 4). Esta pareja no depende de fechas concretas de temporada y funciona en cualquier momento.
Y si quieres un evento puntual que deje un buen recuerdo, prueba el concurso de repostería (n.º 5) o Adivina quién con fotos de la infancia (n.º 6): ambos funcionan de forma demostrada sin importar el tamaño de la empresa.
